martes, 20 de mayo de 2008

Por qué Brasil nada en petróleo y Argentina se ahoga en la escasez

Cuando el vecino del norte carecía de oro negro, formaba profesionales en esta industria como si fuese Arabia Saudita. Cuando lo descubrió, nunca entregó el control de ese recurso. Ni cesó la exploración. Hoy está entre las 17 potencias petroleras. Argentina tiene el 0,3% de las reservas mundiales


En febrero de 2006, el profesor Luis Cazau, titular de la cátedra de Geología de Combustibles en la Facultad de Ciencias Naturales de la UNLP y hombre avezado en cuestiones energéticas, contó una anécdota muy gráfica: “Cuando trabajaba en YPF en los ‘80, Argentina producía 10 veces más que Brasil. En ese momento, la empresa contrató a un consultor italiano, que daba clases en la Universidad de Illinois (EEUU). Nos decía que no entendía cómo Brasil tenía tantos becarios con tan poco petróleo”. Dos décadas más tarde, las consecuencias saltan a la vista. El vecino país acaba de anunciar el hallazgo del mayor pozo de hidrocarburos del mundo en 30 años, en la cuenca de Santos, en Río de Janeiro. Así, se transformaría en la 17ma potencia petrolera del globo, cuando años atrás tenía que importar prácticamente toda la energía para sobrevivir. Siguió Cazau con su argumentación: “Brasil se preparó durante años como si tuviera petróleo al nivel de Arabia Saudita. Colocó becarios en las principales universidades del mundo y desarrolló la mejor tecnología de perforación aguas adentro del planeta. Hoy nos superó ampliamente”. Las reservas de petróleo y gas de Argentina, que languidecen ante una pasividad estatal de arrastre, se encuentran en el continente. En Brasil todos los hidrocarburos están aguas adentro, con la complejidad que ello significa para encontrarlos y extraerlos. En nuestro país aún ni siquiera se sabe si hay oro negro en su plataforma submarina. Nada es casual En Brasil hubo una visión nacionalista y estadista, de país que no mutó pese al cambio de bandera política. En Argentina, los problemas golpean las narices de los gobernantes cada vez que se producen. No se avizoran, ni se planifican planes para mitigarlos. Desde hace más de cinco años, diversos especialistas alertaron sobre la flaqueza de las reservas en territorio nacional. Lo único que ha cambiado desde ese momento a esta parte es que hay menos hidrocarburos, a raíz del consumo, de las exportaciones y del menor rinde por pozo. Diversos cálculos pronostican entre ocho y diez años de reservas, siempre y cuando persista la actual situación. Ni el INDEC ni la secretaría de Energía de la Nación tienen datos actualizados sobre la extracción de hidrocarburos, ni sobre las reservas comprobadas. El último informe, de 2003, marca una tendencia decreciente en el nivel de reservas. La mayoría de los pozos, desde su primer rinde, y tras pasar por el pico máximo, declinan su producción. Sería lógico que, a medida que se agoten los mismos, se busquen nuevos. Menos en Argentina. Los números son abrumadores: nuestro país participa con el 0,3% de las reservas mundiales de petróleo. Los pozos explorados durante 1980-1989, antes de la privatización de YPF, fueron de 117 por año. En el período 1990-1999, el promedio anual cayó a 94 pozos, mientras que el tramo 2000-2004 el dato es más preocupante, apenas 23 pozos explorados por año. Si se tiene en cuenta que el petróleo y el gas natural satisfacen el 86% de las necesidades energéticas de los argentinos, el horizonte se torna aún más sombrío. También en 2006, Eduardo Corti, profesor de Seminario de Grado y Sísmica de Pozos de la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas de la UNLP, describió que “la exploración bajó mucho en la Argentina. Las inversiones de la mayoría de las compañías están dirigidas a producir petróleo, no a explorar en nuestro país. Básicamente, porque es más tentador invertir en otros campos, como Venezuela, Ecuador o Brasil. Allí hay mayor potencial”. No se equivocó. El 12 de diciembre de 1907, el auxiliar de perforación de la división de Minas, Geología e Hidrología, Humberto Beghin exclamó: “¡Es del Estado!, vamos a comunicarlo”. Había descubierto petróleo mientras buscaba agua en Comodoro Rivadavia. El presidente conservador Figueroa Alcorta determinó, en ese entonces, la propiedad del Estado sobre esos recursos que se preveían estratégicos. Hoy Argentina es uno de los pocos países del mundo sin injerencia directa en los reservorios de gas y petróleo. Entregó casi todo. Desde la idea generatriz para buscar hidrocarburos, pasando por su obtención y posterior extracción (es decir, ponerlo en el balde), generalmente pasan de 3 a 5 años. Ergo: habría que apurarse. Esteban M. Trebucq trebuq@diariohoy.net

http://www.diariohoy.net/notas/verNoticia.phtml/html/268565305/pael/Por-qu%E9-Brasil-nada-en-petr%F3leo-y-Argentina-se-ahoga-en-la-escasez/?1024